viernes, 7 de enero de 2011

La era de la salud pública nació en la URSS

El concepto y, sobre todo, la práctica de la salud pública no han existido siempre sino que son una conquista de la Revolución de Octubre. Algo tan sencillo como esa práctica cotidiana y actual que consiste en acudir a un centro médico para cuidar nuestras enfermedades gratuitamente se la debemos al esfuerzo de los bolcheviques. La atención médica ha existido siempre... para unos pocos privilegiados; la atención a los obreros, los campesinos y la población, en general, sólo existen desde 1917 y sólo existirá en el futuro si somos capaces de defenderla al menos con tanta energía como pusieron otros en conseguirla.

La primera red sanitaria general de la historia fue obra de Nikolai A. Semashko, fundador del partido bolchevique y primer comisario (ministro) de Sanidad desde 1918 hasta 1930. En su libro sobre la “Protección de la salud en la URSS”, publicado en 1934, Semashko estableció tres principios básicos que debía reunir el servicio soviético de salud: unidad en la organización, participación de la población en la totalidad del trabajo de protección de salud y medidas profilácticas, es decir, la prevención.

Henry E.Sigerist

La sanidad soviética, por tanto, no era un servicio especialmente destinado a los obreros y campesinos sino una tarea en cuya planificación participaban activamente los sindicatos obreros, las cooperativas agrarias, los soviets y la población en general, es decir, millones de personas que atendían y eran atendidos por la red sanitaria más grande que nunca se había puesto en funcionamiento, alcanzado a cada uno de los rincones de la extensa URSS, incluidos los más alejados y remotos.

La implantación del modelo de medicina soviética en el mundo capitalista fue obra del suizo Henry E. Sigerist que, entre otros, impartió cursos en el Instituto de Historia de la Medicina de la Universidad John Hopkins de Estados Unidos. Sigerist viajó varias veces a la URSS y estudió meticulosamente su sistema sanitario, del que se convirtió en su divulgador más entusiasta: “Los estudios que he hecho durante tres veranos en la URSS -escribió- fueron quizás los más inspiradores de toda mi carrera. Admito francamente que estoy impresionado por todo lo que vi, por el esfuerzo honesto de una nación entera para darle atención médica a todo el pueblo”. El médico suizo siempre reconoció honestamente las aportaciones pioneras de la revolución socialista a la medicina mundial, que describió en su libro “Socialized Medicine in the Soviet Union” publicado en Nueva York en 1937.

Durante la I Guerra Mundial Sigerist fue movilizado como médico del ejército francés, lo que le permitió comprender el carácter imperialista de aquella terrible masacre y, a la vez, valorar la trascendencia histórica de la revolución de 1917: “Un nuevo orden político, económico y social ha nacido de allí y ha modificado muy profundamente las formas de la atención médica [...] Puesto que la salud es un bien al que todos tienen derecho el servicio médico es gratuito [...] La medicina preventiva tiene prioridad decisiva [...] El servicio médico se lleva a la población cada vez más por centros médicos, dispensarios, policlínicos [...] La cultura física se ha hecho popular [...] Lo que está sucediendo allá es el inicio de un nuevo período de la historia de la medicina”.

Médico e historiador de la medicina, Sigerist se convirtió en un socialista convencido. Sin llegar a ser nunca un marxista militante, gracias al estudio de la medicina se apercibió de que el socialismo era una forma superior de vida para la humanidad. Para el médico suizo el sistema sanitario soviético no sólo era un modelo válido de atención sanitaria que había que llevar al mundo entero; era algo mucho más importante que eso: la sanidad soviética culminaba una larga evolución histórica de los servicios de salud.

En 1938 escribió el artículo “Medicina socializada” para la “Yale Review” donde decía que “el pueblo tiene derecho a la atención médica y la sociedad tiene la responsabilidad de cuidar a sus miembros [...] Cada ciudadano debe tener una asistencia médica gratuita, los médicos, como los demás trabajadores de la salud, deben recibir un salario”. La salud no es sólo un problema técnico de asistencia al enfermo sino que se promueve activamente proporcionando condiciones de vida decentes, buenas condiciones de trabajo, educación, cultura física y formas de esparcimiento y descanso.

En 1943 en su libro “Civilization and desease” (Civilización y enfermedad) escribió que el mundo se disponía a dar el paso “de la sociedad de competencia a la sociedad de cooperación; irá hacia el socialismo”. La obra incorpora importantes tesis del materialismo histórico sobre la enfermedad en dos capítulos en los que analiza los determinantes materiales y económicos de la enfermedad. El libro le convirtió en un referente para los estudiantes y jóvenes médicos progresistas de todo el mundo. El 30 de enero de 1939 la revista “Time” ya había publicado su retrato en portada, calificándole como el historiador de la medicina más importante del mundo.

A través de Sigerist la influencia de la medicina soviética alcanzó a Estados Unidos. Con la ayuda de conocidos investigadores, el médico suizo creó la “American Soviet Medical Society”, que presidió Walter B. Cannon, amigo de Pavlov y profesor emérito de Fisiología de la Universidad de Harvard. La asociación editó la revista “The American Review of Soviet Medicine”. La promoción de la comprensión entre los pueblos era su modo de ayudar al intercambio cultural y científico.

Sin embargo, durante la caza de brujas de la posguerra fue ferozmente atacado por la Asociación Médica Norteamericana y el círculo más reaccionario de estudiantes de medicina de la Universidad Johns Hopkins. Fue purgado por la Comisión del Servicio Civil Gubernamental, lo que le impidió ocupar cargos públicos en lo sucesivo. Entonces decidió regresar a Suiza, donde comenzó a redactar su obra cumbre “Historia de la Medicina”, de la cual llegó a publicar el primer volumen.

Por influencia de la Revolución de Octubre y de Sigerist, en Inglaterra también apareció un movimiento en favor de la nueva medicina social y en 1930 MajorGreenwood fundó la Asociación Médica Socialista que influyó decisivamente en el programa sanitario del partido laborista. Posteriormente con la ampliación del campo socialista en 1945 y la llegada del partido laborista al gobierno, los obreros británicos pudieron disfrutar de una red pública de atención sanitaria como la que ya disfrutaba la URSS desde hacía décadas.

Desde Suiza, Sigerist hizo varios viajes a Londres que culminaron en las Conferencias de Health-Clark en 1952, pronunciadas en la Escuela Londinense de Higiene y Medicina Tropical. Hasta su muerte en 1957 la ingente obra de Sigerist, que llena las bibliotecas de las facultades de medicina, inspiró la creación del nuevo sistema público de salud británico y otros parecidos en el mundo entero.

El remate de este proceso que se inició en la URSS también acabó en la URSS, en 1978, en Alma-Ata, durante la asamblea de la Organización Mundial de la Salud, cuando el bloque de países socialistas logró aprobar una resolución en la que, por primera vez, se definía a la medicina como un servicio público, con un único voto en contra: el de Estados Unidos. En medicina este principio se conoce como la Declaración de Alma-Ata y dice lo siguiente: “El pueblo tiene el derecho y el deber de participar individual y colectivamente en la planificación y aplicación de su atención en salud”.

Hoy en cada dispensario médico, hospital o clínica pública del mundo siguen latiendo -inmortales- los principios de la Revolución de Octubre y su éxito al llevar a toda la humanidad algo tan preciado como es la salud.

Nanyoly Mendez
CAF

La política de cuadros

GeorgiDimitrov: POR LA UNIDAD DE LA CLASE OBRERA CONTRA EL FASCISMO, extractos del discurso de resumen ante el VII° Congreso de la Internacional Comunista, pronunciado el 13 de agosto de 1935.

El problema de una política justa de cuadros es la cuestión más actual para nuestros partidos, para la Juventud Comunista y para todas las organizaciones de masas, para todo el movimiento obrero revolucionario.

¿En qué estriba una política justa de cuadros?
En primer lugar, es necesario conocer a los hombres. En nuestros Partidos, como regla general, no hay un estudio sistemático de los cuadros. Sólo en los últimos tiempos, los Partidos Comunistas de Francia y Polonia y, en el Oriente, el Partido Comunista de China, consiguieron determinados éxitos en este terreno. El Partido Comunista de Alemania emprendió también, en su tiempo, antes de pasar a la ilegalidad, la labor de estudiar a sus cuadros. Y la experiencia de estos Partidos mostró que, apenas empezaron a estudiar a los hombres, descubrieron militantes que antes habían pasado desapercibidos y, por otro lado, los Partidos comenzaron a depurarse de elementos extraños y nocivos, política e ideológicamente. Basta señalar el ejemplo de Celor y Barbé, en Francia, que, al ser examinados por el microscopio bolchevique, resultaron ser agentes del enemigo y fueron arrojados de las filas del Partido. En Hungría, la revisión de los cuadros facilitó el descubrimiento de núcleos de agentes provocadores del enemigo, cuidadosamente enmascarados.

En segundo lugar, es necesario promover acertadamente los cuadros. La promoción de cuadros no debe ser un asunto casual, sino una de las funciones normales de los Partidos. Es un mal sistema que las promociones se efectúen, inspirándose exclusivamente en razones muy internas de partido, sin tener en cuenta si el camarada designado para un cargo tiene relaciones con las masas. Las promociones deberán efectuarse sobre la base de tener en cuenta la aptitud del militante para cumplir una u otra función del Partido y la popularidad entre las masas de los cuadros elegidos. En nuestros partidos tenemos ejemplos de promociones que han dado resultados excelentes.

Podría señalar, también, una serie de casos análogos tomados de otros países. Pero, en la mayor parte de ellos, la promoción de cuadros se efectúa sin organización, al azar, y por tanto no siempre con acierto. A veces, se eleva a la dirección a razonadores hueros, a fraseólogos, a charlatanes que dañan directamente nuestra causa.

En tercer lugar, es necesario saber aprovechar los cuadros. Hay que saber descubrir y utilizar las valiosas cualidades de cada activista. Hombres ideales no existen: hay que tomarlos como son, corrigiendo sus lados flojos y sus defectos. Conocemos en nuestros Partidos ejemplos escandalosos de mala utilización de comunistas buenos y honrados, que darían gran provecho, si se les asignase un trabajo más en consonancia con ellos.

En cuarto lugar, es necesario distribuir acertadamente los cuadros. Ante todo, hay que hacer que en los eslabones fundamentales del movimiento se hallen hombres enérgicos, en contacto con las masas, salidos de sus entrañas, hombres firmes y con iniciativas; que en los grandes centros haya una cantidad adecuada de militantes de este tipo. En los países capitalistas, el trasiego de cuadros de un lugar a otro no es cosa fácil. Este problema tropieza con toda una serie de obstáculos y dificultades, entre otros, con problemas de orden material, familiar, etc.; dificultades que hay que tener en cuenta y resolver de un modo adecuado, cosa que no siempre, ni mucho menos, hacernos.

En quinto lugar, es necesario prestar una ayuda sistemática a los cuadros, la que debe consistir en instrucciones detalladas, control con espíritu de camaradería, y corrección de sus defectos y errores, en la labor de dirección concreta y cotidiana.

En sexto lugar, es necesario velar por la conservación de los cuadros. Hay que saber replegar a tiempo los cuadros a la retaguardia, reemplazándolos por otros nuevos, si así lo reclaman las circunstancias. Debernos exigir, sobre todo a los partidos ilegales, la más estricta responsabilidad por parte de la dirección en cuanto a la conservación de los cuadros. (Aplausos). La acertada preservación de los cuadros presupone, también, la más seria organización de la labor conspirativa dentro del Partido, En algunos de nuestros Partidos, muchos camaradas creen que los Partidos están ya preparados para pasar a la clandestinidad por el hecho de haber sido reconstruidos, meramente, de un modo esquemático y formal. Tuvimos que pagar muy caro el error de que la verdadera reconstrucción no comenzase sino hasta después de pasar a la ilegalidad, bajo la acción directa de los duros golpes del enemigo. Recordemos lo que le costó al Partido Comunista de Alemania el paso a la clandestinidad. Esta experiencia debe servir de lección seria a aquellos Partidos nuestros, que hoy son todavía legales, pero que mañana pueden pasar a la clandestinidad.

Sólo una justa política de cuadros dará a nuestros partidos la posibilidad de desplegar y utilizar hasta el máximo las fuerzas de los cuadros existentes y sacar del inagotable manantial del movimiento de masas nuevos y mejores elementos.

¿Qué criterios fundamentales deben guiarnos en la selección de los cuadros?

Primero: la más profunda fidelidad a la causa obrera y al Partido, probada en la lucha, en las cárceles, ante los tribunales, frente al enemigo de clase.

Segundo: la más íntima vinculación con las masas: vivir para los intereses de las masas, tomar el pulso a la vida de las masas, a su estado de espíritu y a sus anhelos. La autoridad de los dirigentes de nuestras organizaciones del Partido debe basarse, ante todo, en el hecho de que las masas ven en ellos a sus dirigentes, se convenzan por su propia experiencia de su capacidad de dirigentes, de su decisión y abnegación en la lucha.

Tercero: saber orientarse por sí mismos, en las situaciones y no tener miedo a la responsabilidad por sus decisiones. No es dirigente quien teme asumir una responsabilidad. No es bolchevique quien no sabe demostrar iniciativa, quien dice: "Yo me limito a hacer lo que me mandan". Sólo es un verdadero dirigente bolchevique aquel que no pierde la cabeza a la hora de la derrota, ni se ensoberbece en el momento del triunfo y demuestra una firmeza inconmovible en la aplicación de las decisiones adoptadas. Los cuadros se desarrollan y crecen cuando se les plantea la necesidad de resolver por su propia cuenta los problemas concretos de la lucha y asumen sobre sí la responsabilidad que esto supone.

Cuarto: disciplina y temple bolchevique, lo mismo para luchar contra el enemigo de clase, como para combatir inflexiblemente todas las desviaciones de la línea del bolchevismo.

Debemos, camaradas, subrayar aún con mayor energía la necesidad de estas condiciones para una acertada selección de los cuadros, porque, en la práctica, se da, con harta frecuencia, el caso de preferir a un camarada que sabe, por ejemplo, escribir con soltura o hablar muy bien, pero que no es hombre de acción y que no sirve para la lucha, a otro, que tal vez no escriba, ni discursee tan bien, pero que es, en cambio, un hombre firme, de iniciativa, compenetrado con las masas, capaz de luchar y de conducirlas a la lucha.

¿Son pocos los casos en que un sectario, un doctrinario, un razonador huero, desplaza a un hombre abnegado, que conoce bien la labor entre las masas, a un auténtico dirigente obrero?

Nuestros cuadros dirigentes deben asociar el conocimiento, de lo que hay que hacer, a la consecuencia bolchevique y a la fuerza revolucionaria de carácter y voluntad para llevarlo a la práctica.

Camaradas: como es sabido, la mejor educación de los cuadros es la que se adquiere en el transcurso de la lucha misma, venciendo las dificultades y las pruebas, pero también sobre los ejemplos positivos y negativos. Tenemos cientos de ejemplos de un comportamiento modelo en tiempos de huelga, en manifestaciones, en las cárceles, en los procesos. Tenemos miles de héroes, pero, por desgracia, también registramos no pocos casos de pusilanimidad, de inestabilidad y hasta de deserción. Y muchos olvidan, frecuentemente, unos ejemplos y otros, no aprovechan su fuerza educadora, no dicen qué es lo que hay que imitar y qué es lo que hay que rechazar. Hay que estudiar la conducta de los camaradas y de los militantes obreros, en las cárceles y en los campos de concentración, ante los tribunales, etc. De esto, hay que sacar lo positivo, hay que señalar los ejemplos dignos de ser imitados y rechazar lo podrido, lo no bolchevique, lo filisteo. Después del proceso de Leipzig, tenemos una serie de actuaciones de nuestros camaradas ante los tribunales burgueses fascistas, que demuestran que en nuestro campo crecen numerosos cuadros que comprenden perfectamente lo que significa comportarse como bolchevique ante los tribunales.

Camaradas: los comunistas somos hombres de acción. Ante nosotros, se plantea la tarea de la lucha práctica contra la ofensiva del capital, contra el fascismo y la amenaza de la guerra imperialista, la lucha por el derrocamiento del capitalismo. Y, precisamente, esta tarea práctica plantea a los cuadros comunistas la exigencia de pertrecharse obligatoriamente con la teoría revolucionaria, pues la teoría da a los militantes prácticos el poder de la orientación, claridad de perspectiva, seguridad en el trabajo y fe en el triunfo de nuestra causa.

Pero, la auténtica teoría revolucionaria es irreconciliable enemiga de todo teoricismo castrado, de todo lo que sea jugar estérilmente con definiciones abstractas. "Nuestra teoría no es un dogma, sino un guía para la acción", dijo más de una vez Lenin. Esa es la teoría que necesitan nuestros cuadros como el pan de cada día, como el aire, como el agua.

El que verdaderamente quiera desterrar de nuestra labor el esquematismo muerto, el funesto escolasticismo, debe extirparlos con las masas y a la cabeza de las masas y trabajar infatigablemente por asimilar la poderosa, fecunda, omnipotente teoría bolchevique, la doctrina de Marx, Engels, Lenin.

En relación con esto, considero particularmente necesario, fijar vuestra atención en la labor de nuestras escuelas del Partido. No son empollones, razonadores, ni maestros en citas los que tienen que preparar nuestras escuelas. ¡No! De entre sus muros han de salir luchadores prácticos de primera fila por la causa de la clase obrera. Luchadores de primera fila no sólo por su audacia, por su abnegación, sino también porque sepan ver más lejos, porque conozcan mejor que el obrero de filas el camino que conduce a la emancipación de los trabajadores. Todas las Secciones de la Internacional Comunista deben, sin echar el asunto en saco roto, ocuparse de organizar seriamente escuelas del Partido, haciendo de ellas las forjas de donde han de salir cuadros de luchadores.

La misión fundamental de nuestras escuelas del Partido reside, a mi juicio, en enseñar a los miembros del Partido y de la Juventud Comunista, que estudian en ellas, la aplicación del método marxista-leninista a la situación concreta de cada país, a las condiciones dadas, a luchar, no contra el enemigo "en general", sino contra el enemigo concreto, dado. Para esto, hay que aprender no la letra del leninismo, sino su espíritu vivo, revolucionario.

De dos modos, se pueden preparar los cuadros en nuestras escuelas del Partido.

Primero: preparar a los hombres de un modo abstracto-teórico, esforzándose por darles la mayor cantidad posible de conocimientos, instruyéndolos en el arte de redactar literariamente tesis y resoluciones y tocando solamente de pasada los problemas del país en cuestión, su movimiento obrero, la historia, las tradiciones y la experiencia del Partido Comunista de que se trate. ¡Solamente de pasada!

Segundo: el aprendizaje teórico, en el que la asimilación de los principios fundamentales del marxismo-leninismo se basa en el estudio práctico por los alumnos de los problemas cardinales de la lucha del proletariado en su propio país, para que, al incorporarse de nuevo a la labor práctica, sepan orientarse por sí mismos, puedan convertirse en organizadores y dirigentes prácticos, que marchen por su cuenta Y sean capaces de conducir a las masas a la batalla contra el enemigo de clase.

Dimitrov hablando con Stalin en 1936


No todos los que pasaron por nuestras escuelas del Partido se han revelado aptos. Muchas frases, abstracciones, formación libresca, erudición artificial. Y lo que nosotros necesitamos son organizadores y dirigentes verdaderos de masas, auténticamente bolcheviques. Los necesitamos apremiantemente, para el día de hoy. Aunque un alumno no esté en condiciones de escribir buenas tesis, pese a que esto nos es muy necesario, lo importante es que sepa organizar y dirigir, no asustándose de las dificultades y sabiendo vencerlas.

La teoría revolucionaria es la experiencia condensada, generalizada del movimiento revolucionario; los comunistas deben utilizar cuidadosamente en sus países no sólo la experiencia de las luchas pasadas, sino también, la de las luchas actuales de otros destacamentos del movimiento obrero internacional. Pero, utilizar acertadamente esta experiencia, no significa, en modo alguno, transplantar mecánicamente, en forma acabada, las formas y los métodos de lucha de unas condiciones a otras, de un país a otro, como se hace con harta frecuencia en nuestros Partidos. La imitación escueta, el limitarse a copiar los métodos y las formas de trabajo, aunque sean los del mismo Partido Comunista de la Unión Soviética, en países donde todavía impera el capitalismo, puede, con las mejores intenciones del mundo, dañar más que favorecer, como ha ocurrido en realidad no pocas veces. Precisamente, la experiencia de los bolcheviques rusos debe enseñarnos a aplicar de un modo vivo y concreto la línea internacional única de la lucha contra el capital a las particularidades de cada país, extirpando implacablemente, poniendo en la picota, entregando a las burlas de todo el pueblo las frases, los patrones, la pedantería y el doctrinarismo.


Nanyoly Mendez
CAF

En Rusia mueren 30.000 personas al año por consumo de drogas

El nivel de consumo en Rusia supera ocho veces la media de los países de la Unión Europea. El 90% de los drogadictos rusos están enganchados a la heroína afgana y el 65% de los portadores del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) resultaron infectados por vía intravenosa.

“Anualmente, Rusia pierde unas 30.000 personas, en su mayoría jóvenes, por el abuso de estupefacientes, y su lugar no tarda en estar ocupado por nuevos drogadictos”, dijo el jefe del SFLN, Víctor Ivanov, en una reunión del Comité Estatal Antidrogas.

El funcionario denunció que el consumo de drogas en Rusia se multiplicó por diez desde 1990, señaló la agencia Interfax.

Según datos oficiales, en Rusia alrededor de seis millones de personas consumen drogas habitualmente y el número de drogadictos registrados asciende a unos 500 mil, aunque la cifra de los que han probado algún tipo de narcótico alcanza los 15 millones.

“Las tendencias negativas se ven con claridad en la estadística anual de detección de nuevos consumidores de drogas: en 2005 fueron registrados 60.000 nuevos drogadictos; en 2006, 70.000, y en 2007 ya eran 78.000”, manifestó Ivanov.

“Un número predominante de los drogodependientes en Rusia se ubica entre los 18 y los 39 años, y en el mismo grupo se encuentra la mayoría de los infectados del VIH”, señaló el jefe del SFLN.

Según Ivanov, el perjuicio socioeconómico causado por la drogodependencia alcanza 1,5 billones de rublos (unos 53.540 millones de dólares; 42.450 millones de euros), el equivalente al 2,5 por ciento del Producto Interior Bruto del país.

“Esta suma no incluye el perjuicio económico directo causado por 'narcodinero' al sistema financiero y a los negocios legales”, subrayó el funcionario.

Denunció que uno de los principales factores para el aumento del tráfico de drogas, además del insuficiente control de fronteras, es “la legión de inmigrantes laborales”, legales o no, cuyo número ya supera el 10 por ciento de la población activa de Rusia.

Explicó que los inmigrantes, procedentes sobre todo de los países pobres de Asia Central, viajan a Rusia al amparo de los acuerdos de exención de visados y suponen para las mafias un “caldo de cultivo ideal” para contratarlos para transportar droga.

Según Ivanov, el SFLN ha detectado casos en los que algunos de ellos han llegado a cruzar la frontera rusa hasta 150 veces al año.
Cerca del 30% de los universitarios de élite en Rusia consumen drogas.



Nanyoly Mendez
CAF

La guerrilla chechena, otra vez terror y pesadilla para el gobierno ruso


Como una enorme mancha de aceite que pudo mantenerse oculta por un tiempo pero que insiste en desparramarse por la alfombra, los reclamos independentistas del Cáucaso vuelven a tomar la agenda política en Rusia. Los atentados suicidas en el subte de Moscú del lunes pasado que provocaron 40 muertos (reinvindicados por DokuUmárov, autoproclamado "Emir del Cáucaso") y los letales ataques en Daguestán de días después, dejaron en evidencia que una guerra nunca se termina unilateralmente y que la política de exterminio de los líderes guerrilleros aplicada por el Kremlin no parece haber sido solución para un reclamo nacionalista de siglos. Una reivindicación que se aviva con la miseria, la corrupción y el subdesarrollo y con jóvenes que buscan en la radicalización religiosa y el terror una razón para justificar sus vidas, aún en la muerte.

Al suroeste del país, en la zona norte de la montañosa región del Cáucaso norte (clave en términos geoestratégicos por su ubicación entre el Mar Negro y el Mar Caspio) hay 7 repúblicas autónomas con unos 30 millones de personas de mayoría musulmana, unas 60 etnias, lenguas más parecidas al árabe que al ruso y un enorme conjunto de conflictos entre vecinos y básicamente con Rusia. Se trata de un territorio ganado a turcos y persas, en donde los cosacos se establecieron a fines del siglo XVI, aunque fue recién en 1859 que los rusos vencieron al imán Shamil, el líder checheno e incorporaron Chechenia (Ichkeria, para los locales) a su territorio. Aunque toda la región es conflictiva, Chechenia, con su tradición de rebeldía y resistencia, es la más emblemática de las repúblicas, por la secuencia de deportaciones durante el estalinismo y las dos guerras que dejaron en su territorio entre 150 y 250 mil muertos, según diferentes estimaciones.

La primera guerra (1994-1996) la libró Rusia bajo el gobierno de Boris Yeltsin y terminó con un humillante armisticio para los rusos. La segunda la inició en 1999 Vladimir Putin y marcó sus dos períodos como presidente, por la virulencia de las acciones de las fuerzas rusas en las ciudades chechenas, los abusos entre la población civil y las cada vez más sangrientas respuestas que la resistencia fue dando en territorio local, pero también en la capital, Moscú, como la toma del teatro Dubrovka en 2002 o los atentados en el metro en 2004 y la toma de la escuela de Beslán, Osetia del Norte, también ese año. Decenas de miles de muertos después, con la mayoría de los líderes guerrilleros abatidos por las fuerzas rusas y con un altísimo índice de popularidad basado en su contundencia para frenar los reclamos independentistas y su talento para las finanzas públicas, Putin dejó la presidencia en 2008. Chechenia quedó entonces en manos de RamzanKadirov, hijo de una familia que peleó con los separatistas durante la primera guerra y que vendió su alma al Kremlin por el dinero necesario para reconstruir sus ciudades devastadas. Los medios rusos, en su mayoría estatales, no prestaron atención ni a la guerra ni a lo que vino luego, cuando Kadirov terminó el trabajo sucio con ejecuciones sumarias y prisiones clandestinas para acallar toda resistencia.
La mancha de aceite logró ocultarse en su Chechenia Truman Show, aunque se esparció por las repúblicas vecinas, hacia donde se trasladaron los conflictos y también los asesinatos de decenas de militantes de derechos humanos. El presidente de Rusia, el jurista Dmitri Medvedev, se había mantenido hasta ahora lejos de la hosquedad del hoy primer ministro Putin, prometiendo sacar a la región del atraso de siglos, la raíz del problema, según el mandatario (aunque así parecía ignorar los reclamos nacionalistas de esos territorios). Los últimos episodios, sin embargo, lo hallaron parado junto a su mentor, reclamando métodos más crueles y deslizando que hasta le gustaría aplicar en estos casos la pena de muerte. Hace un año él mismo había dado por terminada la segunda guerra en Chechenia. Las opciones son dos: o se había equivocado entonces o estamos a punto de asistir al lanzamiento de un tercer capítulo de esta historia de dolor, locura y muerte.

Nanyoly Mendez
CAF

Las ciudades más contaminadas de rusiaDzerzhinsk y Norilsk

Dzerzhinsk y Norilsk ocupan la séptima y optaba posición de las ciudades mas contaminadas del mundo.

Dzerzhinsk, ciudad rusa de 300 mil habitantes, tuvo dos desgracias en su existencia. La primera es haber sido hogar de la planta soviética de producción de armas químicas denominada “Himmash”, donde se fabricaba gas mostaza y gas sarín.

La segunda desgracia es haber sido es el lugar elegido por los gobernantes rusos para almacenar todos los desechos de la Guerra fría. Entre 1930-1998, casi 300 mil toneladas de 190 químicos diferentes fueron arrojados criminalmente sobre terrenos y ríos de la ciudad en contenedores poco seguros. Si bien no hay fábricas de armamento en la actualidad, otras fábricas donde trabaja la mayor parte de la población siguen eliminando sus desperdicios al medio ambiente.
Esto ha causado un genocidio silencioso, ya que los habitantes de Dzerzinsk viven en promedio unos 42 años en el caso de los hombres y unos 47 en el caso de las mujeres. Esta trágica estadística no es de extrañar ya que un análisis realizado por la OMS ha revelado que en ciertas zonas de la región, la cantidad de químicos peligrosos supera unas 17 millones de veces el nivel considerado como seguro. Según el Instituto Blacksmith, en el cementerio de la ciudad sólo hay fallecidos menores de 40 años, y índice de mortalidad 2.6 veces superior al índice de natalidad.

Aun hoy en día, es normal encontrar enterrados contenedores del mortal gas VX, gas Sarin, gas mostaza y decenas de químicos orgánicamente persistentes.

Norilsk, ciudad siberiana de 134 mil habitantes (una de las dos ciudades más pobladas del círculo polar ártico), fue en fundada en el año 1920. En 1935 fue ampliada para formar parte del complejo minero-metalúrgico Norilsk, que a su vez formaba parte del sistema de campos de trabajos forzados del Stalinismo. Durante la epoca de los gulag, 16806 prisioneros murieron debido al hambre.



La industria minera en Norilsk lanza a la atmósfera cada año unas 4 millones de toneladas de cobre,plomo,níquel,arsénico, selenio. La contaminación es tan grande que la zona carece de vegetación, el aire huele a azufre, la nieve es negra, y el color de los ríos varía del negro al verde.

Según la OMS, al día de hoy Norilsk produce mayor cantidad de recién nacidos con deformidades que Hiroshima dos décadas después de la explosión nuclear, y la esperanza de vida es 10 años menor que en el resto de Rusia

La principal responsable de la contaminación es NorilskNickel Co, la mayor fundidora y refinadoras de metales pesados del mundo, ésta compañía, controlara su vez un tercio de todas las reservas mundiales de níquel, y es el mayor contaminante de Rusia.



Nanyoly Mendez
CAF

La mafia rusa con un "ejército" de casi 100.000 criminales, controla pequeñas y medianas empresas en Rusia

A mediados de los años 80, en la Unión Soviética operaban 40 grandes grupos delictivos que eran la flor y nata de las mafias rusas y contaban con más de 1.000 pistoleros. Tras la desintegración de la URSS en 1991, el número de los mafiosos subió como la espuma.

Entre 8.000 y 10.000 bandas, que reúnen hasta a 100.000 criminales, actúan hoy en día en territorio ruso, según datos de la Interpol. Esta red criminal controla 40.000 empresas, tanto públicas como privadas, así como más de 500 bancos.

De todas las bandas mafiosas, más de un centenar han adquirido gran relevancia nacional e internacional, según las estimaciones de NikolaiOvchinnikov, jefe del departamento de lucha contra el crimen organizado del Ministerio del Interior ruso. "En Rusia operan actualmente al menos 100 importantes bandas criminales, integradas por entre 3.500 y 4.000 delincuentes. La mayoría de ellas están especializadas en delitos económicos", dice Ovchinnikov.

Según los datos oficiales, el año pasado las mafias cometieron 35.000 delitos en toda Rusia. El 70% de las bandas se dedican a los delitos económicos, y el resto, a la delincuencia común, como homicidios, secuestros, extorsión, atracos, narcotráfico y prostitución. "Las bandas mafiosas rusas tienen contactos en decenas de países, incluidas las antiguas repúblicas soviéticas", explica Ovchinnikov.

Las mafias controlan la mayoría de las empresas medianas y pequeñas dedicadas al comercio y los servicios, y también han logrado infiltrarse en importantes sectores como el energético, el maderero, la industria del automóvil, la pesca, y los puertos marítimos.

En el sector energético, las bandas criminales se dedican al robo de crudo de los oleoductos y la elaboración de gasolina en refinerías clandestinas. La mayoría de estas plantas operan en Chechenia y regiones vecinas. La tala furtiva, los incendios provocados de bosques y el contrabando de madera son los delitos más frecuentes en el sector maderero, especialmente en Siberia y el extremo oriental del país.

Ovchinnikov afirma que la irrupción de las mafias en los sectores claves de la economía ha sido posible con la ayuda de funcionarios corruptos. En el 2004, fueron implicados en casos de soborno funcionarios de la mayoría de las entidades públicas, "desde vicegobernadores hasta jueces y agentes de aduana". Ovchinnikov se refiere a los casos del teniente de alcalde de la ciudad de Ujtá, en el extremo oriental de Rusia, y del vicegobernador de Kaliningrado, enclave ruso en Europa.

La corrupción es especialmente importante en la Rusia rural, donde los funcionarios locales se quedan con hasta un 10% del producto de cualquier negocio.

La tendencia más alarmante registrada por los expertos rusos en la delincuencia organizada es que las mafias tienen lazos cada vez más estrechos con organizaciones terroristas. Las bandas mafiosas han aprendido a aplicar métodos terroristas en sus actividades.

"En la actualidad, somos testigos de una compenetración entre el llamado terrorismo clásico o ideológico y el crimen organizado. Los narcotraficantes y los traficantes de armas utilizan, cada vez más, explosiones y asesinatos para solucionar sus problemas. Las mafias cuentan con destacamentos de tipo militar capaces de llevar a cabo guerras no convencionales en determinadas regiones", declara a este diario OlegNechiporenko, excoronel del KGB y director general del Foro Antiterrorista y Anticrimen Ruso.Incluso la organización terrorista Al Qaeda intentó en varias ocasiones conseguir material nuclear con ayuda de la mafia rusa, según Friedrich Steinhaeusler, experto en control de armamentos de la Universidad de Stanford (EEUU). "Sabemos que hubo intentos concretos de Al Qaeda de procurarse material nuclear a través de representantes del crimen organizado ruso", afirma Steinhaeusler.

Nanyoly Mendez
CAF

Mafia Rusa

La Mafia Rusa (en ruso: Русскаямафия, RusskayaMafiya) o Bratva (Братва) es el nombre dado a varios grupos de criminales organizados en Rusia después de la caída de la Unión Soviética. Ellos son vistos como muy influyentes.

La mafia rusa parece estar organizada de forma similar a la legendaria mafia italiana, con enfrentamientos internos y asesinatos, los cuales son brutales algunas veces.

Estos grupos surgieron durante el desastre económico de los años 1990, que siguió a la caída de la Unión Soviética. Desesperadas por dinero, muchas personas comenzaron a trabajar para el crimen, y la mafia fue una extensión natural de este hecho. De acuerdo a estimaciones oficiales, alrededor de cien mil rusos son el grupo principal, con un número desconocido de personas relacionadas con las prácticas criminales.

Se estima que muchos jefes y miembros importantes de la mafia rusa fueron ex-oficiales del Ejército Rojo y del KGB que perdieron sus puestos en la reducción de las fuerzas que comenzó en 1993, después del fin de la Guerra Fría. También se cree que muchos de los grupos de imposición son ex rusos de las fuerzas especiales Spetsnaz. Las bandas han reclutado a muchos deportistas (como boxeadores y practicantes de artes marciales, entre otros), ya que los patrocinadores deportivos se han reducido repentinamente, y ellos pueden ofrecer un ingreso apreciable a estos hombres. , generalmente mediante el tráfico de drogas y armas ilegales. Esto ha conducido a guerras brutales entre las organizaciones hasta el presente, incluyendo a la mafia italiana y los japonesesYakuza. Se cree que tienen contactos con contrabandistas de drogas colombianos y muchas pandillas pequeñas como resultado de la caída de la Unión Soviética. También se cree que son el núcleo principal de pandillas de contrabando de trabajadores ilegales a la Unión Europea y algunas veces al Reino Unido, aunque no hay pruebas que lo confirmen fehacientemente.

En los últimos años, el FBI y los servicios de seguridad rusa han tomado duras medidas en contra de la mafia, aunque el impacto de esto aún no ha sido mensurado. Muchos mafiosos se han convertido en ricos de Norteamérica, y han comenzado a imitar a la mafia italiana en cuanto al estilo de vida. Esto ha conducido a un aparente suavizamiento de la mafia, ya que en realidad puede ser más peligrosa que nunca.

El término Mafia rusa es considerado ofensivo para muchos rusos, ya que un gran porcentaje de los denominados "rusos" (algunas estimaciones dicen que podría ser aproximadamente un 90%), especialmente en Estados Unidos, dicen ser judíos, y debido al fuerte anti-semitismo sentido en partes de Rusia, muchos piensan que los judíos no son realmente rusos. La predominancia de bandas judías puede ser explicada por el hecho que gran parte de los inmigrantes de la Unión Soviética eran judíos. Sin embargo, debe notarse que muchos mafiosos rusos proclaman ascendencia judía para conseguir el pasaporte israelí, ya que las actividades de la mafia rusa están particularmente concentradas allí. En 1998 se estimaba que la mafia rusa había contribuido con 4 billones de dólares en la economía israelí. Las repúblicas de Ucrania, Estonia, Lituania, Bielorrusia y Moldavia tienen sus propias mafias. También hay un gran número de individuos pertenecientes a grupos étnicos del Cáucaso, tales como chechenios, georgianos, armenios, azerbaiyanos y otros. Así, la llamada "Mafia Rusa" no aparece más como "rusa" en su totalidad, el término "soviético" o "Mafias del Este" son términos que describen mejor la situación.Recientes investigaciones por parte de la Polizei británica, descubrieron ex-agentes de la KGB en la "cosa nostra", entre ellos se investigo a Skilet "AрственБезоп", integrante del la sección norte de la Mafia. Gracias a la investigación, lograron resolver varios asesinatos y secuestros en el año 1994 por el grupo mafioso de ese sector, liderado por Skilet.

Nanyoly Mendez
CAF